martes, 23 de septiembre de 2008

Reportaje al arcipreste y al maestro de ceremonias de la Basilica de Santa Maria la Mayor


Cardenal Bernard Francis Law arcipreste de la Basílica Papal Santa María la Mayor.

"El día de hoy es muy importante para nosotros, por la nominación del Padre João como canónigo honorario. Es un modo muy bello de expresar el vínculo entre los Heraldos y esta Basílica. Porque, como todos saben, los Heraldos tienen un gran amor por la Inmaculada. Por esta razón, es que este vínculo oficial, papal con esta Basílica, sea una gran riqueza para los Heraldos y para esta Basílica".



Monseñor Adriano Paccanelli maestro de ceremonias de la Basílica Papal Santa María la Mayor

"Veo en esta benevolencia demostrada por el Santo Padre Benedicto XVI para con vuestro fundador, ante todo una confirmación de una relación que había nacido al inicio, cuando la Asociación Heraldos del Evangelio ha recibido la aprobación pontificia: en una bella celebración que se llevó a cabo en Santa María la Mayor.
Ahí ya estaba en gérmen una relación que desde el 2001se mantiene hasta hoy. Ha sido una confirmación que el Santo Padre ha dado de esta ligación, que del incio los Heraldos han querido tener con la Inmaculada, con la Basílica mariana más importante de toda la Iglesia latina. Vemos al mismo tiempo que es un estímulo, de esta profundización, de esta ligación con el Papa, con la Iglesia universal, con la Iglesia de Roma, con esa Basílica en particular. Mas también todo lo que es la espiritualidad de los Heraldos del Evangelio, deja transparecer esa especial relación con el Santo Padre que pasa a través de esta Basílica, y de la cual el padre fundador ha sido nombrado canónigo honorario. Espero que, además de ser una confirmación, sea un gran estímulo, para de ahora en adelante, sentirse hijos de la Iglesia, Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. Porque la sede propia del Sumo Pontífice está en Roma. Y esta basílica está en el corazón de la Iglesia y en el corazón del Papa".

lunes, 15 de septiembre de 2008

Fundador de los Heraldos del Evangelio es nombrado canónigo de la Basílica Papal de Santa María la Mayor



ROMA, 14 de septiembre de 2008 (Heraldos del Evangelio).- Hoy en la mañana, Monseñor João Sconamiglio Clá Dias, EP, fundador y presidente general de los Heraldos del Evangelio, asociación internacional de fieles de derecho pontificio, fue incorporado al Cabildo Liberiano de la Basílica Papal Santa María la Mayor.
Mons. João Clá Dias, EP, fue creado canónigo honorario de dicha Basílica Papal, por Bula del Papa Benedicto XVI, siendo recibido por el Cabildo, presidido éste por el arcipreste, el Cardenal Francis Bernard Law, en una solemne ceremonia realizada a las 9:00 en la Capilla Sforza. Posteriormente fue celebrada la Eucaristía, en el altar papal, presidida por el Cardenal Law y concelebrada por Monseñor João Clá, por los miembros del Cablido Liberiano y numerosos sacerdotes. Los fieles llenaron completamente la grandiosa Basílica, para asistir a la celebración eucarística.
El origen del Cabildo Liberiano se remonta al siglo XII, contando actualmente con 31 canónigos, de los cuales 7 son honorarios. Por tratarse de una Basílica Papal, los miembros del Cabildo son creados por el Sumo Ponífice, siéndoles conferida la dignidad de Protonotarios Apostólicos supernumerarios.
Santa María la Mayor es una de la cuatro basílicas papales, junto con San Pedro, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros. La construcción se inició hacia el año 360, por iniciativa del Papa Liberio, pero quien le dio el impulso decisivo fue el Papa Sixto III, en el siglo V, poco después de haberse afirmado el dogma de la Maternidad Divina de la Santísima Virgen, en el Concilio de Éfeso.
En esta histórica y bellísima basílica, se encuentran expuestas a la veneración pública algunas de las más venerables reliquias de la Cristiandad: las maderas del Pesebre, en donde nació el Niño Jesús.
Una de las interesantes características de esta basílica es la de contar con el campanario más alto de Roma, con cerca de 75 metros.
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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Primer Viaje a Brasil con el grupo salvadoreño



Después de un año de intensas actividades, el sector femenino de los Heraldos del Evangelio seleccionamos un grupo de 12 salvadoreñas de distintos colegios para participar de un congreso que anualmente se realiza en la Casa Madre en Sao Paulo, Brasil durante el mes de Julio.

En él, recibimos charlas de crecimiento espiritual animadas con piezas teatrales, además de la celebración Eucarística diaria y exposición permanente del Santísimo Sacramento. Durante estos días todas mostraron sumo interés en aumentar su devoción Eucarística y a la Santísima Virgen, así como también el deseo de vivir una vida correcta, lejos del pecado, para alcanzar la Santidad, sea cual fuere el camino que ellas decidan recorrer en el futuro: o el matrimonio, o bien, la vida religiosa.

Aprovechando este viaje a Sudamérica, disfrutamos del amplio Zoológico Estatal donde encontramos las más diversas especies de animales terrestres, acuáticos y aéreos. Además de los animales de zoológico, tuvimos la oportunidad de conocer la fauna que nos rodeaba en la región donde nos hospedamos: “Serra da Cantareira”, donde se respira el 3er aire más puro del mundo por su frondosa flora.

Visitamos Lorena, pueblo que está contiguo a Aparecida.
Estuvimos un soleado día en la Praia do Pulso, ubicada en el Litoral, donde nos aventuramos a recorrer dos horas a “pie de pato” para conocer una isla que, a pesar de verla tan cercana, nos demoramos en llegar.

El Fundador

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El Ilmo. y Revmo. Mons. João Scognamiglio Clá Dias es natural de São Paulo. Nació en una familia católica de inmigrantes europeos. Su madre es italiana y su padre español. Ya en los bancos escolares procuraba organizar con sus colegas un movimiento para dar a los jóvenes un sentido moral y virtuoso a la existencia. Ingresó en las Congregaciones Marianas y también en la Orden Tercera del Carmen, siendo un activo líder universitario católico en los años que precedieron a la revolución de la Sorbone, en mayo de 1968. Cursó Derecho en la prestigiosa Facultad del Largo de San Francisco, en São Paulo (su ciudad natal), al mismo tiempo en el que especializaba sus conocimientos musicales con el renombrado maestro Miguel Arqueróns, director de la Coral Paulistana del Teatro Municipal de São Paulo.
Realizó el servicio militar en la Compañía de Guardias, donde recibió una de las mayores condecoraciones brasileñas por su disciplina y aprovechamiento: la “Medalla Mariscal Hermes – Aplicación y Estudio”. Realizó arriesgadas proezas como paracaidista, en numerosos saltos.
Su tenaz voluntad de dedicar su vida al apostolado, su fidelidad al Magisterio de San Pedro, y la plena consideración de la necesidad de una profunda formación doctrinaria lo llevaron a estudiar teología con grandes catedráticos de Salamanca (España), como el P. Arturo Alonso Lobo O.P., el P. Marcelino Cabreros de Anta C.M.F., el P. Victorino Rodríguez y Rodríguez O.P., el P. Esteban Gómez O.P., el P. Antonio Royo Marín O.P., el P. Teófilo Urdánoz O.P. y el P. Armando Bandera O.P. Como demostración de profundo agradecimiento a sus maestros, divulgó años después las biografías de varios de ellos, con ediciones en España y el los Estados Unidos: “Antonio Royo Marín, maestro de espiritualidad, brillante predicador y famosos escritor”, “P. Cabreros de Anta CMF, firme pilar del Derecho Canónico en nuestro siglo”, etc.
Preocupándose siempre con la formación de los jóvenes, organizó numerosas actividades culturales con clara inspiración católica, y también centros de acogida. En 1970 inició una experiencia de vida comunitaria a fin de dedicarse mejor al apostolado, en un antiguo inmueble benedictino, en São Paulo. El movimiento de evangelización se desarrolló hasta el punto de ser reconocido por la Santa Sede en el a Sé en 2001, como una Asociación Internacional de Derecho Pontificio, los Heraldos del Evangelio, que hoy extiende sus actividades a 78 países.
Monseñor João, como Presidente General de los Heraldos del Evangelio, también constituyó una amplia rama femenina, reunida en comunidades específicas, en las cuales se cultiva un estilo de vida idéntico a la rama masculina.
En todos los ambientes en los cuales actúa, Mons. João Clá se destacó por ser un testimonio de Fe, siempre vivida y transmitida con alegría. Dotado de admirable oratoria, profirió palestras en varios auditorios de Europa y de las Américas, demostrando una habilidad en infundir en los corazones el entusiasmo por las verdades de la Fe, el ánimo para la práctica de las virtudes y la certeza de la victoria de la Santa Iglesia Católica en la guerra contra el materialismo, el hedonismo y el relativismo de nuestros días.
Dotado de fino talento musical, fundó más de 30 coros y bandas sinfónicas – y también una orquesta – en 24 países. Dirige el Coro y Orquesta Internacional de los Heraldos del Evangelio, que ya realizó giras en varios países de Europa y de las Américas, presentándose en famosas iglesias y teatros.
Su ardiente deseo de evangelizar lo movió a escribir obras que tuvieron gran divulgación, con tiradas de cientos de miles de copias (llegando algunas a superar el millón de ejemplares), publicadas en portugués, español, inglés, italiano, francés, polonés y albanés: “Fátima, aurora del tercer milenio”, “El Rosario, la oración de la Paz”, “Sagrado Corazón de Jesús, tesoro de bondad y de amor”, “Medalla Milagrosa, historia y celestiales promesas”, “Vía Crucis”, “Jacinta y Francisco , predilectos de María”, “Los Misterios Luminosos del Rosario”, “Oraciones del día a día”, y otras. Tres libros deben ser mencionados en especial por los trabajos previos de pesquisa: “Madre del Buen Consejo”, Doña Lucilia” y “Comentarios al Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción”.
Es miembro, entre otras, de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino y de la Academia Marial de Aparecida. Fue condecorado en diversos países por su actividad cultural y científica, recibiendo por ejemplo, la Medalla de Ciencias de Méjico. Desde 2002 ha publicado regularmente los comentarios al Evangelio, en la revista Heraldos del Evangelio, con ediciones en portugués, inglés, español e italiano.
Mons. João Clá también estimuló y apoyó la publicación de la revista académica “Lumen Veritatis” de la Facultad de los Heraldos del Evangelio que salió a luz en octubre de 2007 y de la cual es igualmente columnista habitual.
Para auxiliar obras de apostolados precarios Mons. João Clá creó dentro de la estructura de los Heraldos del Evangelio en Brasil el Fondo de Asistencia “Misericordia” que recolecta donaciones directas.
En el 2005, con su impulso y orientación inició actividades lectivas el Colegio Heraldos del Evangelio Internacional.
La construcción de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario en el Seminario de los Heraldos del Evangelio, ha sido hasta ahora su más reciente realización.
El 15 de Agosto de 2009 el Santo Padre Benedicto XVI, cómo un reconocimiento a Mons. João Clá por toda la obra que ha desempeñado en favor de la Iglesia, entregó por manos del Cardenal Franc Rodé, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, la medalla “Pro Ecclesia et Pontifice”, una de las honras más altas concedidas por el Santo Padre a aquellos que se distinguen por su actuación en favor de la Iglesia y del Romano Pontífice.

martes, 9 de septiembre de 2008

¿Quienes son los Heraldos del Evangelio?

Heraldos del Evangelio: es una Asociación Privada Internacional de Fieles de Derecho Pontificio, la primera que fue erigida por la Santa Sede en el tercer milenio, dado con ocasión de la fiesta litúrgica de la Cátedra de San Pedro (el 22 de febrero) en el 2001.
Compuesta predominantemente por jóvenes, esta Asociación está presente en 67 países. Sus miembros practican el celibato y se dedican íntegramente al apostolado. Viven en residencias destinadas específicamente para muchachos o para muchachas.
Alternan la vida de recogimiento, estudio y oración con actividades de evangelización en las diócesis y parroquias, poniendo especial empeño en la formación de la juventud.Su espiritualidad está cimentada en tres puntos esenciales: la Eucaristía, María y el Papa. Estos puntos están representados con destaque en el blasón que los distingue.Su carisma los lleva a procurar actuar con perfección, a la búsqueda de la pulcritud, en todos los actos de la vida cotidiana, incluso estando en la intimidad.
Por ver en la cultura y en el arte eficaces instrumentos de evangelización, los Heraldos habitualmente echan mano de la música, tanto en las voces como en los instrumentos.De esta manera, varios coros y bandas sinfónicas han sido constituidos por los Heraldos, con el fin de llevar su mensaje de fe, incentivo y confianza a la humanidad actual.
El principal conjunto musical de estos neo-evangelizadores –el Coro y Banda Sinfónica Internacional- fue constituido en São Paulo con personas oriundas de varias naciones, habiendo realizado ya desplazamientos por ciudades, estados, países e continentes, presentándose en iglesias, auditorios y estadios repletos de gente con sed de belleza y de espiritualidad.